
Página web para abogados: qué exige la ley, qué debe tener y cuánto cuesta
Quien busca un despacho en internet no quiere un discurso. Quiere saber si llevas su tipo de asunto, en qué ciudad, cómo contactar y si la persona que firma es quien dice ser. Una web de abogados que no responde a eso es un directorio caro. Una que promete resultados que el asunto no permite es un problema de deontología, no de diseño.
Esta guía resume qué suele necesitar la web de un despacho en España, qué límites pone la norma de publicidad de la abogacía y cómo encaja eso con un precio de web profesional. No es asesoramiento jurídico. El despacho y su colegio revisan los textos. Ningún estudio debería garantizar el cumplimiento.
Para qué sirve la web (y para qué no)
Sirve para que una persona entienda el ámbito del despacho y dé el paso de escribir o llamar. No sustituye a la primera consulta, ni a la hoja de encargo, ni a un área de clientes con expedientes. Esas piezas, si hacen falta, son otro proyecto.
Tampoco es el sitio para contar un caso reconocible. El secreto profesional no se relaja porque el diseño quede mejor con una anécdota.
Si el despacho es de una sola persona, la web puede ser corta. Si sois varios, con sedes o con áreas muy distintas (mercantil, penal, extranjería), cada área necesita su propia explicación. Una lista de veinte especialidades en la home no posiciona y no ayuda a elegir.
Qué debe tener la web de un despacho

Estas son las piezas que más pesan cuando la página tiene que conseguir una consulta, no un premio de diseño.
1. Áreas, con lenguaje de cliente
«Derecho civil» es una etiqueta interna. Quien llega suele buscar algo más concreto: un despido, una herencia, un contrato de arrendamiento, un visado. Cada área que quieras recibir necesita una página con qué haces, qué no haces y cómo empieza el contacto. Así también entiende un buscador de qué trata esa URL.
2. Personas, con datos comprobables
Nombre, foto real si el despacho quiere usarla, área y número de colegiado. Inventar un equipo o usar retratos de archivo es una mala idea en una profesión que vive de la confianza. Si alguien no quiere salir, no hace falta forzarlo: mejor menos personas y todas ciertas.
3. Un camino claro para el primer contacto
Teléfono, email, formulario corto y, si lo usáis, WhatsApp. El formulario no debería pedir el relato completo del asunto ni datos de salud. Basta con el nombre, un teléfono o email, el área y una descripción breve. Lo delicado se cuenta en la consulta, no en un campo abierto indexable.
4. Identificación del prestador
Quien ofrece servicios por internet tiene que identificarse. El artículo 10 de la LSSI pide, entre otros datos, nombre, domicilio, email y, en una profesión regulada, el colegio, el título y el Estado de expedición. En el pie de un despacho eso no es decoración: es la ficha.
5. Sede, horario e idioma
Dirección escrita igual que en la ficha de Google, cómo llegar y en qué idiomas atendéis. Si solo atendéis con cita, dilo. Prometer «respuesta inmediata» y contestar al día siguiente es peor que no prometerla.
6. Textos que el despacho pueda firmar
Los escribe quien conoce el asunto o los revisa el despacho antes de publicar. Un estudio puede proponer una estructura y un borrador a partir de un cuestionario. No puede decidir qué asuntos aceptáis ni cómo se llama una especialidad en vuestro colegio.
Qué dice la norma de publicidad, en general
La publicidad de la abogacía en España no está prohibida. Está condicionada. El Estatuto General de la Abogacía Española (Real Decreto 135/2021) dedica los artículos 19 y 20 a esto. El artículo 19 permite publicitar los servicios con respeto a la legislación de publicidad, de competencia y a los códigos deontológicos. El artículo 20 añade límites concretos. Entre ellos, y resumidos aquí solo como orientación:
- No prometer resultados que no dependan exclusivamente del propio trabajo del abogado.
- No usar clientes como reclamo sin su autorización, salvo la excepción que el propio estatuto prevé.
- No usar emblemas colegiales o institucionales, ni símbolos parecidos que confundan.
- No revelar hechos cubiertos por el secreto profesional.
- No incitar al pleito.
- Hay una prohibición específica de ofrecerse a víctimas de accidentes o sucesos con muchas víctimas en circunstancias que condicionen la elección, y en todo caso durante un plazo que el estatuto fija. Léelo en el texto, no en un resumen.
- Si dices que estás especializado, tiene que haber título, formación homologada o una práctica que lo avale.
Cada colegio puede tener su propio código. Por eso la frase útil no es «esta web cumple». Es: el despacho revisa los textos contra el estatuto y contra las normas de su colegio antes de publicar. AirBuild Studio no sustituye esa revisión.
En la práctica, conviene evitar «el mejor despacho», «ganamos siempre» y los rankings que no puedes enseñar. Un tono sobrio no es un capricho estético. Es lo que la norma ya pide: dignidad e independencia.
Cuánto cuesta, y qué precio no debes mezclar
Una web de despacho que es un sitio de presentación (áreas, equipo, contacto, identificación) puede encajar en una web profesional de alcance cerrado. En España, AirBuild Studio publica dos precios para ese tipo de web, no para un portal de expedientes:
- Web Profesional: 900 € + IVA.
- Web Premium: 1.800 € + IVA.
El plazo orientativo de esas webs es de unas dos semanas desde que recibimos los contenidos completos. El pago es 50 % al empezar y 50 % antes de publicar. El mantenimiento opcional es de 79 €/mes + IVA, sin permanencia. El detalle de qué entra en cada plan está explicado para clínicas en la página de webs dentales y en la guía de precio de una web dental. Si el despacho necesita el mismo tipo de sitio (páginas, equipo, contacto, textos revisados por el cliente), el presupuesto parte de ahí y se cierra por escrito.
No entran en ese precio, y van a presupuesto a medida:
- un área de clientes o de expedientes;
- una pasarela de pagos de provisiones de fondos con reglas propias;
- varios idiomas con textos jurídicos revisados;
- una intranet para varios abogados;
- conectar la web con el software de gestión del despacho.
Tampoco es el precio de una tienda. Si el despacho vende formación o libros online, eso es otro alcance: lo tratamos en la guía de cuánto cuesta una tienda online.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner testimonios de clientes?
El estatuto no los prohíbe en abstracto, pero citar a un cliente exige su autorización, con la excepción que el propio texto marca, y no puedes usar el asunto para romper el secreto. Si tienes duda, no los pongas hasta que el despacho lo vea. Una web sin testimonios puede ser excelente.
¿Puedo decir que soy especialista en una materia?
Solo si puedes avalarlo como pide el artículo 20: título, curso homologado o práctica que lo sostenga. «Experto» como adorno es justo lo que luego discute un colegio.
¿El formulario puede pedir toda la documentación del caso?
No debería. Pide lo mínimo para devolverte la llamada. Los documentos se envían por un canal que el despacho controle, no por un formulario público.
¿Hace falta blog?
No para existir. Tiene sentido si vais a publicar orientaciones generales, revisadas, sin convertirlas en consulta personalizada. Un blog abandonado o con artículos genéricos no ayuda.
¿Quién responde si un texto incumple el estatuto?
Quien lo publica: el despacho. El estudio puede redactar con esos límites en mente y negar eslóganes que no pasarían una lectura seria. No firma el cumplimiento. Por eso el paso de aprobación no es opcional.
Cómo lo planteamos en AirBuild Studio
En servicios diseñamos la web, proponemos la estructura de áreas y un borrador a partir de lo que el despacho nos da, y dejamos los textos en manos de quien los puede firmar. El alcance, el precio y el plazo van por escrito antes de empezar.
Si más adelante queréis que las consultas repetitivas (horario, cómo llegar, qué llevar a la primera cita) las responda un canal automático, se mira aparte y también a presupuesto a medida. Hay una guía específica de recepcionista con IA para clínicas; en un despacho la prudencia es la misma: nada que sea consejo jurídico sale de un automatismo.
Cuéntanos el despacho desde contacto: ciudad, áreas y si la web es solo presentación o necesitáis algo más.
En resumen
- La web de un despacho tiene que decir quiénes sois, qué asuntos lleváis y cómo se os encarga, con datos reales.
- La publicidad es libre dentro del Estatuto General de la Abogacía y del código del colegio: sin prometer resultados, sin emblemas que confundan y sin clientes de reclamo.
- Una web profesional de presentación puede partir de 900 € o 1.800 € + IVA. Un portal de expedientes o una tienda no. Y los textos los aprueba el despacho.