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Boceto de una tienda online en una ventana de navegador y en un móvil, con productos abstractos y sin precios ni marcas.

Cuánto cuesta una tienda online en España en 2026: Shopify, WooCommerce o a medida

Pedir «una tienda online» es como pedir «un local». Puede ser un mostrador con diez productos o un almacén con variantes, mayoristas, varios idiomas y envíos a media Europa. Por eso dos presupuestos de tienda no se comparan por la cifra de la portada: se comparan por lo que entra, por lo que se paga cada mes y por quién es dueño de la cuenta.

Esta guía explica qué trabajo hay detrás de una tienda en España en 2026, en qué se diferencian una plataforma alojada, WooCommerce y un desarrollo a medida, y qué preguntas hacer antes de firmar. No hay una tarifa única seria para «una tienda». Al final verás qué precio publicado tiene AirBuild Studio y qué no.

Qué estás comprando, además del diseño

Una web corporativa presenta el negocio y recoge un mensaje. Una tienda tiene que cobrar. Eso añade piezas que una página de presentación no necesita:

  • Un catálogo: productos, fotos, variantes (talla, color), stock y una ficha que se entienda en el móvil.
  • Un carrito y un checkout que no pida datos de más.
  • Un proveedor de pagos. Su comisión no la pone el estudio: la publica el propio proveedor y conviene leerla.
  • Envíos, o recogida en tienda, con un coste que el cliente vea antes de pagar.
  • Impuestos. En España, vender a consumidores no es solo «poner el IVA»: depende de dónde está el cliente y de qué vendes.
  • Textos legales de comercio a distancia: identificación del vendedor, condiciones, devoluciones. Los revisa quien asesora a la tienda. Un estudio no debería venderlos como un dictamen.
  • Un aviso cuando el pedido entra, y una forma de saber qué pedidos están pendientes.

Si el presupuesto no dice cuál de estas piezas entra, la cifra no significa nada.

El artículo 10 de la LSSI obliga a identificar a quien presta servicios por internet: nombre, domicilio, contacto y, si hay un registro, los datos de ese registro. Vender a consumidores a distancia añade, entre otras cosas, información clara antes del pago y un régimen de desistimiento, con excepciones (por ejemplo, bienes personalizados). El detalle lo confirma el asesor de la tienda, no un eslogan de la home.

Tres caminos: plataforma, WooCommerce o a medida

Tres escaparates de tienda, de una página sencilla a un catálogo más completo, sin logotipos ni cifras.

No son tres calidades. Son tres sitios distintos donde vive la tienda y tres formas de pagar el tiempo.

Una plataforma alojada (Shopify y similares)

La plataforma guarda el catálogo, el checkout y el alojamiento. Tú pagas un plan mensual a esa empresa, más las comisiones de pago que correspondan, más el trabajo de dejar la tienda con tu marca, tus productos y tus textos.

Shopify publica sus planes en su propia web. Cambian, y el precio en dólares o en euros no es el coste de diseñar la tienda. El plan es el alquiler de la herramienta. El diseño, la carga del catálogo, los textos y las integraciones son otro capítulo.

Encaja cuando quieres salir pronto, el catálogo es razonable y te vale el checkout que la plataforma ya trae. Se complica cuando necesitas un proceso de compra muy particular o una conexión con un programa de gestión que la plataforma no tiene.

WooCommerce

WooCommerce es un programa de tienda para WordPress. El software se puede descargar sin una licencia de plataforma equivalente a la de Shopify; el dinero se va en alojamiento, dominio, tema o diseño, extensiones (pagos, envíos, facturas) y en quien lo monta y lo mantiene.

La tienda es tuya en el sentido de que el código y la base de datos están en un alojamiento que puedes cambiar. También es tuya la responsabilidad de actualizarla. Una tienda WooCommerce sin mantenimiento es una de las formas más habituales de acabar con un agujero de seguridad.

Encaja si ya tienes WordPress, si quieres controlar el alojamiento y si aceptas que las extensiones de pago y los updates forman parte del coste, no de la anécdota.

Un desarrollo a medida

Aquí no partes de una plantilla de tienda. Se construye el catálogo, el checkout o la conexión con uno existente, y las reglas que tu negocio tiene de verdad: precios por cliente, pedidos mínimos, suscripciones, un configurador, varios almacenes.

Cuesta más porque hay más software que probar. Tiene sentido cuando la tienda es el producto, no un folleto con un botón de pagar, o cuando las herramientas cerradas te obligarían a cambiar cómo trabajas.

En los tres casos, el diseño «bonito» es una parte. La parte que evita devoluciones y tickets de soporte es la ficha de producto, el checkout y el móvil.

Qué mueve el presupuesto de verdad

Estas variables cambian el trabajo más que el número de productos sueltos:

  1. Fichas distintas, no solo número de SKU. Cien camisetas con la misma ficha salen antes que diez productos que necesitan cada uno una página, un vídeo y una tabla de medidas.
  2. Variantes y stock. Talla y color son fáciles de decir y pesados de probar: qué pasa si una talla se agota a mitad del checkout.
  3. Quién carga el catálogo. Si lo cargas tú, el proyecto es más barato y más lento. Si lo carga el estudio, entra en el alcance.
  4. Idiomas y mercados. Un segundo idioma no es un botón. Son textos, precios, envíos y, a veces, otra entidad fiscal.
  5. Pagos y envíos reales. Contra reembolso, recogida, envío gratis a partir de un importe, Canarias, Baleares. Cada regla es una prueba.
  6. Cuentas de cliente y pedidos recurrentes. Un invitado que compra una vez es más simple que un área privada con facturas.
  7. Conexión con lo que ya usas. Programa de facturación, ERP, email, WhatsApp. Si no existe un conector, alguien lo construye.

Una tienda de diez productos bien explicados puede ser el proyecto correcto. Una de mil productos mal migrados es un proyecto de datos, no de diseño.

Los costes que siguen después del lanzamiento

El día que se publica no se acaba la factura. Conviene separar cuatro bolsillos:

  • La plataforma o el alojamiento. En Shopify es el plan. En WooCommerce o a medida es el hosting, el dominio y el certificado.
  • Los pagos. El porcentaje y el fijo por operación los publica el proveedor (tarjeta, Bizum, PayPal u otro). Pídelos por escrito junto al presupuesto de la tienda, aunque no los cobre el estudio.
  • Las extensiones de pago. En WooCommerce es habitual. En una plataforma, algunas funciones solo están en el plan alto.
  • Los cambios. Productos nuevos, una campaña, un texto legal que el asesor pide retocar.

En AirBuild Studio una web profesional que no es una tienda tiene precio publicado: Web Profesional, 900 € + IVA, y Web Premium, 1.800 € + IVA. Ese alcance no incluye catálogo, checkout ni pasarela. Una tienda va a presupuesto a medida, cerrado por escrito después de ver el catálogo y las reglas de envío. El mantenimiento opcional de una web (79 €/mes + IVA, sin permanencia) es otro servicio: no lo presentes como el coste de operar una tienda grande.

Si quieres ver cómo explicamos un precio cerrado en un proyecto que sí lo tiene, está en la guía de cuánto cuesta una web de clínica dental y en la página de clínicas.

Preguntas frecuentes

¿Me sale más barato Shopify o WooCommerce?

No se puede responder con un ganador. Shopify concentra el alquiler en un plan y acelera el checkout. WooCommerce traslada el coste al alojamiento, a las extensiones y al mantenimiento. Pide los dos totales del primer año: construcción, más plataforma o hosting, más pagos. Sin esa suma estás comparando cosas distintas.

¿El precio de la tienda incluye los productos y las fotos?

Solo si el presupuesto lo dice. Cargar diez fichas no es lo mismo que redactar y fotografiar un catálogo. Si las fotos no existen, hay que crearlas o encargarlas, y eso no aparece solo.

¿Puedo usar la web de 900 € como tienda?

No. Esos 900 € + IVA son la Web Profesional publicada para un sitio de presentación, no para vender online. Mezclarlos es la forma más rápida de discutir a mitad del proyecto.

¿De quién es la tienda cuando termines?

La plataforma es una cuenta que debería estar a nombre del negocio, con tu email de administrador. En WooCommerce o a medida, el dominio, el alojamiento y el acceso de administrador también. Si solo el estudio puede entrar, no tienes una tienda: tienes un alquiler opaco.

¿Hace falta un blog o un Instagram para vender?

No para cobrar el primer pedido. Ayudan a explicar el producto. Si el presupuesto los mete «porque sí», pregunta qué problema resuelven este trimestre.

Cómo lo planteamos en AirBuild Studio

En AirBuild Studio diseñamos webs, tiendas, apps y automatizaciones. Para una tienda el proceso es este:

  1. Una llamada corta para ver qué vendes, a quién y con qué envíos y pagos.
  2. Un presupuesto escrito: páginas o fichas tipo, idiomas, pasarela, qué migramos y qué no.
  3. El pago y el plazo se cierran en esa propuesta. No publicamos un precio único de tienda porque el catálogo cambia el trabajo.

Si lo que necesitas es una web de presentación y no cobrar en la propia página, entonces sí encaja la oferta publicada de web profesional. Si necesitas que WhatsApp avise de un pedido o resuelva dudas de envío, se habla aparte: también a presupuesto a medida.

Puedes escribirnos desde contacto y decirnos cuántos productos tienes y cómo cobras hoy.

En resumen

  • Una tienda no es una web con un botón. Incluye catálogo, cobro, envíos, impuestos y textos de compra.
  • Shopify se alquila por un plan que ellos publican. WooCommerce traslada el coste al hosting, las extensiones y el mantenimiento. A medida se justifica cuando las reglas de venta no caben en una plantilla.
  • Pide el total del primer año y la propiedad de la cuenta. En AirBuild Studio la tienda se presupuesta a medida; los 900 € y 1.800 € + IVA no son el precio de una tienda.